Resulta incalculable el poder que ejerce el profesorado en la vida de sus alumnos, sobre todo si estos presentan dificultades específicas de aprendizaje.
Algunos docentes actúan como salvavidas, prestando atención a alumnos que están a la deriva, que se sienten incomprendidos, inferiores e incapaces de cambiar su situación.
Unas simples palabras de reconocimiento, unas mínimas adaptaciones metodológicas y la empatía para conectar con el alumno, pueden despertar la ilusión, la motivación, el interés y la autoconfianza, factores fundamentales para tener éxito en la vida.